martes, 25 de abril de 2017

Funeral Tears - Beyond The Horizon


Año: 2017
Sello: Satanath Records / Cimmerian Shade Recordings
País de origen: Rusia

Siempre es un gusto recibir material proveniente de las gélidas tierras Rusas, más todavía si se trata de Funeral Doom, pues aquellas latitudes parecen especialmente propicias para engendrar proyectos de gran calidad dentro de éste género, (la mayoría de las ocasiones, claro). En este caso se trata del proyecto en solitario del multi instrumentista Nikolay Seredov, también integrante de Стахановцы (Stakhanovite) y Taiga, quien tras una década de actividad presenta en sociedad este "Beyond the Horizon", la nueva y tercera placa a la fecha. Siguiendo la línea de sus antecesores, reúne todos los requisitos que debe tener un buen disco de Funeral Doom y no falla, tal como desglosaremos a continuación.
El tema que abre la función, “Close My Eyes”, presenta un riff minimalista complementado por arpegios limpios o con delay, según el momento, dando variantes a la atmósfera opresiva reinante. Fórmula que utilizará durante todo el recorrido del álbum, imperando el buen gusto en las melodías. “Breathe” sigue la misma tendencia, comenzando con una hermosa melodía de guitarra limpia como motivo principal, alternando con pasajes más cercanos al Doom Death de My Dying Bride (incluso una voz a la Stainthorpe no vendría nada mal sobre dicho motivo). Uno de los momentos más emotivos del disco sin duda, realmente una belleza. “Dehiscing Emptiness” es otra oda a la angustia, con una melodía en la vena de Shape of Despair, bien minimalista, arrastrado y mala onda, tal como debe ser. “I Suffocate” continúa sumiéndonos en la desesperanza, en un principio con la misma tónica del anterior pero decantando en melodías similares a las de los tracks anteriores, de factura Saturniana, con pasajes de arpegios limpios, añadiendo en este caso voces susurradas que acrecientan esta sensación agobiante. 
El tema que da nombre a la placa “Beyond the Horizon” no se sale un milímetro del libreto, otra gran pieza del mejor funeral doom con todas las letras, un fatal naufragio dentro de un denso, obscuro e insondable mar de lodo, para alcanzar finalmente la tranquilidad eterna… Pues sí, “Eternal Tranquility” es el cruel desenlace de esta muy buen obra, volviendo a las melodías arpegiadas y a los riffs tendidos. Sin embargo en cada canción Nicolay hace uso de recursos distintivos, en este caso mediando los 4 minutos, un corte da lugar a una especie de loop de guitarra, precediendo el cambio de tiempo que desembocará en un segmento melódico con solo incluido, para luego regresar al trágico medio tiempo inicial y así desvanecerse en el éter. Las melodías son forjadas directamente desde las 6 cuerdas, tanto en sus secciones limpias como distorsionadas, simples pero con mucha clase y elegancia. El trabajo vocal consta de growls durante la mayor parte del tiempo, salvo en las partes donde las guitarras suenan libres de distor, y esporádicos gritos desgarradores al final de las frases donde se produce el quiebre de la atmósfera. Los sintetizadores o teclados sirven a modo de colchón de la melodía principal, reforzando la atmósfera mencionada. La batería es la clásica del estilo, bien minimalista y básica, siendo su mezcla la menos adecuada quizás, pero sólo es una impresión personal. Más allá de eso, estamos ante una obra a la altura de sus antecesoras, y ante un artista que seguramente seguirá llenando de tormento y angustia este mundo decadente.

Reseña hecha por Juanlón (guitarrista de Disnomia y Lanthanein).

lunes, 24 de abril de 2017

Cut The Navel String - Takis


Año: 2015
Sello: Atypeek Music
País de origen: Francia

Un disco fabuloso que, a 20 años de su lanzamiento original, fue recuperado del ostracismo por el genial sello Atypeek Music. Originalmente, "Takis" fue editado por Roadrunner Records, cuando éste sello era una garantía de buena música pesada. El único disco de la banda francesa, por cierto, el cual se convirtió rápidamente en una pieza de culto y de colección para los fans de este tipo de música, quienes ahora tienen la chance de volver a escucharlo, o de volver a tenerlo (en caso de que ya no tengan su copia original, la de Roadrunner), y de paso, para que aquellos que nunca los escucharon puedan hacerlo y delirar mientras el frenesí sonoro se apodera de ustedes.
Un par de renglones más arriba hablé de "éste tipo de música", pero no dije nada acerca del estilo en sí. Miren, pongamos las cosas de esta manera: Cut The Navel String sonaban como si hubiera habido una orgía entre Killing Joke, Fudge Tunnel, Unsane y Pitchshifter, incluyendo en la orgía las disonancias del Voivod más espacial. O sea, algo así como mezclar Industrial, Noise Rock, los ritmos sincopados de los 90's, algo de psicodelia y mucha locura, mucha. Y violencia, pero a granel. Es que Cut The Navel String no necesitaban ser una banda de Metal Extremo para sonar violentos, puesto que, indudablemente, parte del bagaje sonoro de la banda procedía del Hardcore y del, por aquel entonces, incipiente Post-Hardcore (aunque en aquella época se solía usar la etiqueta neocore), todo dentro de un marco de caos y angustia desesperantes, fuentes de inspiración de la banda.
Producido por el genial Alex Newport (sí, el mismo de Fudge Tunnel y Nailbomb), "Takis" posee la impronta de aquella década gloriosa para la experimentación dentro de las vertientes más duras, de cuando no importaban tanto las etiquetas y sí importaban las ganas de romper parámetros, con la (in)sana idea de despegarse de lo hecho en los 80's. Filoso y desesperante en todo momento, el primer y único disco de los franceses estos agarra al oyente del cuello y lo aporrea a base de guitarras cortantes, ritmos sincopados que se potencian con el uso de la percusión, una voz llena de rabia, y sonidos industriales que son insertados en momentos puntuales, en lugares selectos.
No hay manera de elegir un tema por sobre otro, pues "Takis" ronda la perfección. Pero, si me apuran, debo decir que la arremetida final con "Linear Correction Magnets", "Bloody Stains", "No" y "Hopeless Case", me dejan al borde de romper todo, pero sintiendo que voy a eyacular en dicho éxtasis violento. Pero, no me hagan caso en mi selección, y escuchen el disco completo, de principio a fin y sin alterar el orden de las pistas. "Takis" demanda al oyente que se ponga en estado de alteración mental y que se entregue, sin preámbulos ni resistencia, al desbordante descontrol creado, y recreado, por esta fantástica, y tristemente olvidada banda. Por suerte. Atypeek Music nos lo traen de vuelta al mundo, así que ya no hay excusas para ignorarlos. Y si deciden hacerlo, pues lo siento por ustedes.

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domingo, 23 de abril de 2017

Altar of Betelgeuze - Among the Ruins


Año: 2017
Sello: Trascending Obscurity Records
País de origen: Finlandia

Hace unos años tuve la chance de escuchar y reseñar el primer disco full de éste grupo finés, una pieza muy bien lograda, editada por Memento Mori, y titulada "Darkness Sustains the Silence". En la misma, el grupo oriundo de la tierra de bandas como Impaled Nazarene, Beherit y Abhorrence, mostraba una propuesta claramente enfocada en lo que conocemos como Doom/Death, con influencias de los viejos My Dying Bride colisionando con partes aceleradas dentro de la más pura esencia del Death finés, y metiendo, ocasionalmente, arreglos dignos de una banda de seguidores de Black Sabbath. Ya por aquel entonces (año 2014) se decía que Altar of Betelgeuze coqueteaba con el Stoner, dando paso al surgimiento de una nueva etiqueta o subgénero. Pues bien, para este segundo larga duración, y tercer trabajo en la carrera del grupo si contamos el EP de 2012 "At The Shrine of Light", la parte Doom más tradicional del grupo se ha potenciado y mucho, pero mucho. De hecho, queda poco del Death Metal ominoso que aparecía anteriormente en la obra del grupo, o mejor dicho, ahora aparece en contadas ocasiones.
Ahora sí, y aunque no creo que sea necesario hacerlo, la banda usa la etiqueta Stoner Death Metal, algo que no es ni descabellado ni 100% acertado. Es que, si bien hay elementos sabbathicos que pueden hacer pensar en la palabra stoner para incluirla en la conversación, lo concreto es que el Death Metal se reduce al trabajo vocal de Matias Nastolin (bajista y cantante), quien aporta los growls propios del género (el Death Metal), y algún que otro pasaje musical de densidad virulenta, algo propio del Death Metal más arrastrado. Sacando esos detalles, "Among the Ruins" es más Doom Metal que otra cosa. Es más épico que violento, y más sentimental que colgado. Eso sí, más allá de las características musicales que hacen que se pueda usar una etiqueta u otra, "Among the Ruins" es un buen disco.
Hay canciones como "Sledge of Stones" (mi favorita) en donde la voz clara de Olli Suurmunne (guitarrista y responsable de las vocalizaciones limpias) alcanza un nivel de expresividad fabuloso, insertado dicho tratamiento vocal en medio de una canción que tranquilamente podría haber sido firmada por Khemmis o Solitude Aeternus. Por cierto, dicha pista está muy lejos de cualquier conexión con el Death Metal. Es más, pocas partes en el disco en su totalidad, tienen algo que ver con ése género, sacando de la discusión las ya mencionadas entonaciones guturales de Matias, o algún riff o ritmo.
Repito, tampoco es para darle mucha importancia a esto. El disco es muy recomendable, la banda suena cada vez más afianzada en todo aspecto (la propuesta, el sonido, las performances individuales y grupales), y están consiguiendo amalgamar tres formas de hacer música pesada sin perder el rumbo ni sonar a mezcolanza sin sentido. Lo hacen bien, y ya lo venían haciendo bien. Eso sí ¿es necesario inventar una etiqueta nueva, justo cuando uno de los elementos que antes eran esenciales, comienza a ocupar un lugar menos importante en el estilo del grupo?

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Gorephilia - Severed Monolith


Año: 2017
Sello: Dark Descent Records
País de origen: Finlandia

Finlandia, tierra fértil para el Death Metal. Dark Descent Records y su apoyo incondicional al género. Prácticamente nada puede fallar si se dan estos encuentros, tal como el que tenemos aquí: un grupo finés de Death Metal editado por Dark Descent Records. Encima, en el grupo en cuestión hay miembros de Solothus y Krypts, un detalle que suma y bastante.
Ya los conocía a los Gorephilia pues había escuchado su disco debut "Embodiment of Death" (2012), como así también el EP del 2011 "Ascend to Chaos". En ellos había encontrado lo que siempre busco en un grupo finés de Death Metal: sonido cavernoso, embarrado, guitarras y bajo muy graves, una batería que aplasta por su pesadez y voz de ultratumba, además de la consabida atmósfera fría, macabra, sumado a esa cosa tan viscosa que se desprende del estilo que supieran parir engendros como Abhorrence o Rippikoulu hace más de 25 años atrás. Gorephilia tienen la esencia del Finnish Death Metal en su ADN, ya lo habían puesto de manifiesto antes, y ahora lo confirman y hasta redoblan la apuesta. Y la redoblan sacando el que es, a mi parecer, su mejor disco hasta la fecha. "Severed Monolith" tiene todo lo que uno espera de ellos, tiene las mismas características que sus antecesores, pero con más calidad, como si hubieran ajustado todas las tuercas y tornillos del engranaje musical del grupo para que todo suene más sólido. No es que en sus anteriores discos haya habido puntos flojos. Es simplemente cuestión de afianzar la propuesta puliendo cualquier detalle que quede rondando al azar. Evolución, en otras palabras.
Hay quienes comparan este disco con bandas como Morbid Angel o Blood Incantation (otra banda que fue editada por DDR), y algo de eso hay, claro que sí. Pero, pasado por el filtro pantanoso del Finnish Death Metal, con todo lo que eso implica. Mas, hay una evidente conexión entre ambas formas de hacer Death Metal (la de Morbid Angel y Blood Incantation, y la del Death finés), algo que uno puede constatar escuchando pistas como "Interplanar", "Return to Dark Space" (sí, están obsesionado por el horror cósmico), y la extensa "Crusher Under the Weight of God". Es en esas canciones en donde uno puede sentir la pegajosa monstruosidad del Finnish Death Metal siendo infectada por el Death Metal de Tampa, logrando un producto final que pega muy fuerte, pero que, además, atrapa.
Por supuesto, el sonido es el ideal para una placa con dichas características musicales: gordo, macizo, gigante, envolvente. No podía, ni debía sonar de otra manera éste disco. Lo exige el estilo de Gorephilia, lo exige la historia del Finnish Death Metal, y, por supuesto, está ligado a la historia de Dark Descent Records, un sello que ha dedicado gran parte de su existencia a lanzar éste tipo de discos. Discos que los fans del Death Metal en general no pueden, ni deben dejar pasar.

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sábado, 22 de abril de 2017

Infatuation of Death - Code of Impiety



Año: 2016
Sello: Defense Records / Mythrone Promotions
País de origen: Polonia

El disco debut de estos polacos es, a su vez, el único disco de larga duración que llegaron a lanzar estos animales. Con miembros de Anima Damnata, Nuclear Vomit y Dira Mortis entre sus filas, este cuarteto pasó al lote de las bandas separadas antes de lanzar éste, su primer full lenght. Previamente habían sacado tres Demos, de los cuales yo llegué a escuchar el del 2005 ("Bestial Devilized Hell"), y también grabaron un split junto a los Putridity polacos. No se sabe muy bien cuándo se separaron, así que vamos a enfocarnos en el disco póstumo de estas bestias.
"Code of Impiety" es una blasfemia sonora digna de una banda polaca, en donde el satanismo y la maldad se dan cita y se apoderan de la cuestión de punta a punta, no dejando resquicio alguno para que ingrese ni un haz de luz de bondad o paz. Acá reinan el odio, la guerra y la destrucción más bestiales, como si se tratase de una legión de demonios devenidos en músicos. Dicha batalla infernal se lleva a cabo a través de 10 tracks de Death Metal brutal, ignominioso y mal intencionado, en el cual sobresalen los trepidantes ritmos ejecutados por Bula (una máquina de matar), los riffs lacerantes de Andy, y el tremebundo sonido grupal. Acá voy a detenerme un segundo: la producción es perfecta para el estilo del grupo. Combinando suciedad con un toque de claridad absolutamente necesario para que se entienda todo lo que tocan estos polacos, el trabajo de Janusz Bryt (alias Masakra, quien ha trabajado junto a Behemoth, Genius Ultor, Stillborn, entre otros) tras la consola es valioso porque, sin ser una superproducción, da en la tecla en todos los detalles, potenciando la furia y maldad inherentes a la propuesta del grupo.
Pienso en nombres como los suecos de Insision, pero también pienso en Morbid Angel, en el Malevolent Creation más salvaje, Liers in Wait y, por supuesto, todo el Death Metal despiadado procedente de la madre patria de la banda en cuestión: Polonia. Tienen la impronta del Death Metal en ese país, tienen el sonido, la manera de tocar y la fiereza propias del Metal más mortal y macabro que suelen ofrecernos los polacos, y eso les permite darle un toque distintivo y hasta disfrazar un poco las influencias.
Arrancan a toda velocidad, y a esa misa velocidad cierran la placa. Entre ése pandemonium es que encontramos bombas como "Unblessed" (atentos al trabajo de las guitarras), el muy Morbid Angel "Infatuation with Death", y el track que da nombre al disco, todas pistas que condensan lo mejor del grupo y permiten reconocer el estilo visceral y oscuro del grupo sin rodeos.
Una lástima que se hayan separado, sinceramente. Y lo es porque justo nos damos con su disco debut tiempo después de que la banda feneciera como tal. No es que "Code of Impiety" sea una obra maestra, nada que ver. Pero su poder, su honestidad, y por sobre todas las cosas, su oscuridad absorbente lo convierten en un disco que hubiera merecido ser difundido con un tour y, por qué no, rompiendo todo en festivales de Metal Extremo. Al menos nos dejaron algo para disfrutar de la brutal forma de expresarse que tenían estos Infatuation of Death.

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viernes, 21 de abril de 2017

Chine - Immanent


Año: 2016
Sello: Independiente
País de origen: Suecia

La modernidad les sienta bien a estos suecos. Nacidos en el año 2005, pero bajo otro nombre (Chaeostribe), el grupo creado por Andreas Weis (guitarra) y Jesper Sunnhagen (batería) no resulta tan fácil de clasificar como pretenden hacernos creer algunos medios especializados, pero sí resulta fácil de entender su origen y destino. Son una banda del siglo 21, eso es indiscutible; y se sitúan en el punto exacto en donde se posicionan las buenas bandas nacidas en el presente siglo.
Un sonido de alta fidelidad, contundente y lleno de brillo ascético, pero no por eso carente de pesadez, y una estilo musical que contiene tanto de Melodic Death como de Meshuggah, algún flirteo con la electricidad del Mathcore, y mucho groove circundante a la obra en general. Todo situado en un mundo distópico, en un futuro tan cercano como lejano (por su condición distópica), algo que la música representa con una claridad asombrosa.
Una introducción con sonidos de guitarra que amenazan con aparecer a flor de piel, pero que se quedan en el amague, para luego dar pie a una canción excelente como "Floating", el primer corte que yo escuché de estos suecos. Riffs gancheros, mucho groove y melodía dramática, sumado a un manejo de las atmósferas que ponen al oyente en un estado de agresividad latente, pero de esas latencias que están al borde del estallido brutal. Y acá debo usar dos calificativos que son inherentes a la placa: agresivo y técnico. Son brutales por su agresividad, pero sofisticados por la pulcritud de sus ejecuciones como instrumentistas. Así como "Floating" posee dichas cualidades, esas mismas cualidades emergen claramente en todo el disco, aunque se potencian en grandes canciones como la ya mencionada, como así también en "Behind the Vivid Light" y la que da nombre al disco.
Ola Svensson canta desgañitándose, poniendo todo lo que hay que poner, y sin recurrir a entonaciones melódicas vacías. Las guitarras elevan murallas sonoras en las cuales existen variantes estructurales muy ricas en armonías, ideas y disonancias. Y la base rítmica no se queda atrás, aportando una frescura, dinámica y contundencia que no hacen más que merecer elogios.
Modernos en todo momento, acá la vertiente old school no tiene espacio para su nostálgica mirada. La perspectiva de estos suecos se ubica con la vista hacia adelante, y bajo esa postura es que crearon este muy buen disco, el segundo disco full de la agrupación Helsingborg. Un segundo disco que los muestra autosuperados con respecto a sus trabajos previos, y que deja la vara bastante alta en función de lo que vendrá.

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jueves, 20 de abril de 2017

Plasmodium - Entheognosis



Año: 2016
Sello: Satanath Records / Cimmerian Shade Recordings
País de origen: Australia

Necesitaba imperiosamente escuchar algo así, algo como Plasmodium. Mi mente, mi cuerpo, mi ser lo pedía. Necesitaba hundirme en el fango de la locura, de la experimentación, del extremismo menos convencional. Necesitaba escuchar algo que me saque de mi fobia a la gente que me rodea, y que me empuje a ensimismarme más aun.
Pero ¿qué es esto llamado Plasmodium? Primero que nada, cabe acotar que se trata de un grupo de Melbourne, Australia, del cual poseo poca información respecto a las verdaderas identidades de sus miembros. Solamente sé sus seudónimos (Fuath, Demoninacht, Nocentor, Yen Pox y Aretstikapha), y que cada uno hace referencia a su rol en el grupo de la manera menos clara posible, y lo más místico posible, también. "Entheognosis" es el debut de la banda, y es, a todas luces, un disco difícil de clasificar. Difícil de clasificar y de asimilar. Bueno, no lo es para mí, pues me resulta fácil asimilar algo tan demencial, algo tan inquietante como el primer disco del quinteto de Australia. Ya saben, amo escuchar psicodelia, Noise, y los sectores menos tradicionales del Black Metal, o del Metal Extremo en general. Y Plasmodium es todo eso junto.
Cero apego a fórmulas que puedan asemejarse a lo que conocemos como canción. Un salvajismo que parecieran no querer controlar, mostrando así un carácter indómito que termina siendo parte esencial del estilo de la banda. Ruidos nacidos bajo una forma, pero que terminan mutando hasta convertirse en algo similar a lo que fueron en un comienzo, pero que distan de ser exactamente lo mismo que fueron cuando nacieron. No hay estructuras, prácticamente no las hay. Flotan, reptan, caen, se elevan, se golpean, te golpean...pero en ningún momento te dan una pista firme que te permita saber hacia dónde van a ir.
Busquen un riff, y díganme si lo encuentran. He allí uno de los aspectos que más amo de éste disco: la esencia del Rock y derivados, es decir, el riff, no existe. Son simplemente sonidos cósmicos que penetran en la mente del guitarrista en cuestión, y que éste, convertido en vehículo, les da vida, los reproduce, mientras éstos se apoderan de la febril mente del intéprete.
Básicamente, todo lo anteriormente dicho es aplicable a todo lo que sucede en el disco, el cual dura un poco más de una hora, en la cual el oyente no tiene de dónde agarrarse para sostenerse en pie. Lo impredecible reina aquí, y eso ayuda a que no haya una etiqueta definitiva para esta banda, para éste disco. Dicen que hacen Psychedelic Black Metal, pero otros prefieren llamarlo Abstract Black/Death, mientras otros eligen la etiqueta Atmospheric Black Metal, como así también hay quienes hablan de Avantgarde. No le hagan caso a nada de lo que les digan. Ni siquiera me hagan caso a mí. Escuchen "Entheognosis", háganlo sin prejuicios, con la mente abierta, dispuestos a alterar los estados normales de la conciencia usando la música como si fuera un ácido. Saquen sus propias conclusiones, elucubren, divaguen, hagan lo que quieran mientras lo escuchan. Pero, por favor, no ignoren lo hecho por Plasmodium en su debut discográfico.

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miércoles, 19 de abril de 2017

Virus - Memento Collider


Año: 2016
Sello: Karisma Records
País de origen: Noruega

Noruega, siempre Noruega. En un año paupérrimo en cuanto a la calidad de las ediciones (no en cuanto a cantidad), Noruega tuvo que aportar su toque distintivo, poner en medio de la pobreza un diamante brillante, precioso, llamado Virus. No, no son los Virus ingleses, creadores del descomunal "Force Recon" (1988). No, estos son noruegos y de la mejor cepa. Es por eso que comencé la reseña hablando de Noruega: porque estos Virus hicieron uno de los pocos discos excitantes del 2016, una año para el olvido en lo musical...y porque son noruegos. Claro, uno mira el historial de los tres implicados en el asunto y todo se clarifica. Vamos a presentarlos, que vale la pena hacerlo.
En la batería está el ex Ved Buens Ende Einar Sjurso, a quien también deben haber escuchado en Infernö (bajo el seudónimo de Necromutilator) o en Beyond Dawn. En el bajo está el virtuoso ex bajista de Ved Buens Ende (voy a hacerla corta: los tres miembros tocaron en Ved Buens Ende) Plenum, quien en éste disco en particular la descose de manera sobrehumana. Y por si fuera poco, en guitarra y voz está el señor Czral, más conocido como Carl-Michael Eide, el mismo de Aura Noir, Infernö, Cadaver, entre otros. Díganme una cosa ¿ustedes creen que estos tres monstruos pueden llegar a fallar, estando juntos y poniendo sus inagotables talentos a disposición de la banda que sea (en éste caso es Virus)? No hay manera de que suceda algo así.
"Memento Collider" no deja espacio para la duda, o al menos no deja dicho espacio para quienes enloquecemos escuchando cosas a las cuales les cabe la etiqueta Avantgarde, con lo amplia e imprecisa que puede resultar dicha etiqueta. Eso es lo que hacen estos nórdicos: tomar texturas, ritmos, sonidos, armonías, conjugarlas, deformarlas, transformarlas, manipularlas, para obtener como resultado un disco tan desafiante como difícil de asimilar, pero altamente adictivo si uno sabe llegar al núcleo del disco y se deja atrapar por las oníricas estructuras utilizadas por estos escandinavos.
Una guitarra descarnada, carente de estruendos y poder, alejada de la distorsión a la cual Eide nos acostumbro en muchas de sus otras aventuras musicales, pero completamente hipnótica en su manera de expresarse, como si fuera un instrumento mesmerizante antes que una simple guitarra ejecutada por un humano común y corriente. La batería no es solamente una batería: hay arreglos percusivos que no llegan al oyente a simple oída, que están incrustados en medio del maremagnum de sonidos incómodos, desestabilizantes, que enmarcan toda la placa. Y el bajo...en fin, lo que toca Plenum no tiene desperdicio. Hace y deshace a su antojo, y le da a la música de Virus una cantidad (y calidad) de matices que no muchos bajistas saben aportar y apreciar, ensimismados muchos de ellos en su rol rítmico, y dejando de lado las cualidades melódicas que dicho instrumento puede aportar a la música, y que Plenum aprovecha sin dudarlo.
La producción da en el clavo al despojar al grupo de todo artilugio que los oriente para el lado del Metal. Virus es Avantgarde y no hay espacio para que el elemento Metal se meta en la discusión, por más que sus miembros tengan su innegable historia con el género. ¿No me creen? Escuchen piezas deliciosas como "Rogue Fossil" y "Phantom Oil Slick" (mis favoritas del disco) y díganme si vale la pena hablar de Metal cuando las estructuras son tan poco reconocibles, cuando los climas envuelven y sacan al oyente del conformismo, para llevarlo a una posición en la que el confort es una ilusión, en donde nada es lo que parece ser.
Progresivos, vanguardistas, inquietos, demenciales, refinados y virtuosos, Virus dan una (excéntrica) exhibición de cómo hacer música que no se acerque a ningún convencionalismo, y que los ponga en jaque constantemente. Y sí, es uno de los pocos discos realmente valiosos del año pasado.

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Earsplit PR